No entiendo a la gente que pone buena cara y en cuanto te das la vuelta es capaz de criticar hasta el más leve de tus gestos.
No comparto la idea de que es conveniente poner al mal tiempo buena cara, de que es mejor que todo el mundo piense que eres feliz en todo momento.
No soporto las mentiras, las traiciones, los enredos, los desengaños ni las humillaciones, y no las soporto porque detrás de ellos siempre hay alguien no ya dispuesto a hacer daño sino lo que es peor a ignorar que tiene esa capacidad de dañar por no pararse a pensar y ponerse en el lugar de otra persona.
No quiero a mi lado gente egoista, centradas en su pequeño universo, mirando su ombligo, incapaces de levantar la vista y ver que no todo gira en torno a ellos mismos.
No necesito que me digan que debo hacer, pensar o sentir, que intenten hacerme cambiar de opinión sólo porque no es igual a la de la mayoría o que me quieran hacer crees que todo lo suyo es siempre mejor que lo mio...
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