Nunca he tenido un sitio donde escribirlo o decirlo, sólo repetirla una y otra vez incansablemente en mi cabeza... hoy hace dos años, y al pensarlo duele igual que cuando me enteré... no sabes cuanto daría por haber tomado ese café contigo, por haber ido a tu boda, por haber visitado tu trabajo... ahora ya...
Quizás algún día me atreva a poner lo que yo misma escribí pero de momento... pongo lo que sentí y lo que siento a menudo cuando pienso en ti, en palabras de Miguel Hernandez
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano. . .
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento. . .
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado. . .
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida. . .
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos. . .
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo...
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada...
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta .
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes...
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte .
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera .
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores...
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas...
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado...
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
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