Ando un poco tristona, aunque quizás esa no es la palabra adecuada, tal vez sea decepción lo que estoy sintiendo ahora mismo.
La verdad es que no se qué hago ahora mismo escribiendo estas líneas que ni si quiera leerás en vez de coger el teléfono y llamarte… pero es que creo que es mejor así, últimamente la asertividad creo que no es lo mío y he perdido la facultad de saber decir las cosas… aunque quizás nunca la tuve también es cierto.
Estoy dolida, no me has consultado una decisión tan importante, no me has preguntado, no has confiado en mí… ¡si ni siquiera me he tomado una caña con él!!!! No lo entiendo, no entiendo las prisas, no entiendo este juego del escondite en el que a mí me ha tocado contar y no se hasta que número.
Mi opinión me la guardo, creo que la intuyes y por eso me has alejado, no quieres oír lo que puedo decirte y no creas que no, te comprendo.
Nadie está en posesión absoluta de la verdad, sería estúpido por mi parte hablar como si estuviera segura de todo, ya que no tengo ni idea… no me has dejado tenerla.
Desde que nos conocemos hemos pasado por muchas cosas, he estado a tu lado en mil cosas buenas y en alguna mala, las risas han sido bastantes, las lágrimas nos las hemos tragado y las hemos derramado juntas, con una cerveza en las manos, hemos hablado de todo, nos hemos gritado, nos hemos enfadado… pero nada ha sido tan fuerte como para separarnos y ahora, me siento fuera de tu vida completamente sin ninguna razón.
Siento si no me he alegrado como tú querías, si no he reaccionado como esperabas pero conociéndome tal y como me conoces creo que sabias como iba a ser todo.
Claro que me alegro si eres feliz, claro que me encanta verte sonreír y que quiero que todo te salga bien… ahora es cuando viene el pero… y por ti amiga, solo por ti y aún sabiendo que no es lo que debo hacer, me lo callaré.
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