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domingo, 7 de agosto de 2011

La Paz

Estoy en La Paz, y desde el momento en que estaba aterrizando entre las montañas nevadas, con el Illimani observándonos ya sentí el corazón encogido, el estómago cerrado y una estúpida lágrima con la que peleé para no dejarla salir... y perdí...
La Paz, sus calles, sus gentes, el caos de las movilidades, los micros, los taxis, tantas cosas conocidas, o mejor dicho re-conocidas.
La Sagarnaga, sus tiendas, los colores de las chompas, gorros y distintas artesanías... las mujeres con su pregunta de siempre "¿que va a llevar amiga?... pase no más"
El mercado de Brujas, amuletos, Pachamamas y Wiracoha que me miraban desde los puestitos.
El Museo de la Coca, la señora donde tantas cosas compramos, de nuevo me hago con una chompa, unos pantalones y la Wiphala, esta vez espero llegar a España con todo.
Un paseo por la Prado de noche, con luces rojas verdes y amarillas simulando la bandera boliviana, para algo hoy 6 de agosto celebran su independencia...
La calle Jaén, el Boca y Sapo al fondo, a la derecha... una Caipicoca en el Etno, recordando una despedida hace casi 4 años en el mismo sitio, casi creo escuchar por momentos a Alejandro cantando "no le digas que la quiero..."
La Plaza Murillo, engalanada para la festividad pero tal y como la recordaba, cientos, casi miles de palomas revolotean entre la gente que les da de comer, que pasea, que se sienta simplemente a pasar el rato... les imito, sintiéndome una más, mirando todo y nada a la vez, dejando que las palabras vayan fluyendo, que lo que no he sido capaz de escribir estos días pueda hacerlo ahora bajo este sol de invierno.
Continuo en movilidad hasta la Plaza Avaroa... la bajada por la 6 de Agosto hace que recuerde algún paseo por la misma calle pero en sentido inverso.
Vuelve a nublarse y me siento en el Café Alexander, en la terraza, contemplando a la gente que pasa por allí... tomándome un mate de coca.
Subo en taxi hasta La Sagarnaga, paseo entre sus tiendas y compro los último regalos que quiero llevar de acá...
Esta noche será noche de reencuentros, de abrazos, de risas... veré a las personas con las que compartí tres meses de mi vida.
Hoy caminé por La Paz... y caminé contigo, de tu mano, entre tus brazos... pero lo mejor es que caminé sin ti, porque lo he hecho... he sonreído y he dicho adiós a tu recuerdo en el mismo sitio donde te conocí, en la puerta de la San Francisco, ahora ya no valen excusas.
Y me di cuenta que el miedo de estos días a enfrentarme con los fantasmas del pasado no ha sido para tanto... La Paz no eras solo tu...

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